TODO CUENTA

Ser cercana no significa hablar como si fuéramos amigas

Hay marcas que intentan sonar humanas y acaban sonando impostadas. Hablamos sobre cómo reducir distancia sin perder precisión, confianza ni criterio.

Elena SalvatierraDirectora de Experiencia de Cliente · Invent Inc

NehNah

La cercanía también se diseña

Durante años muchas marcas confundieron humanizar su lenguaje con hablar como si conocieran de toda la vida a quien tenían delante.

Más emojis. Más diminutivos. Más “¡Hola, equipo!”. Más frases que intentaban sonar espontáneas.

Pero Elena trabaja en un sector donde la relación necesita otra cosa: claridad, seguridad y confianza.

“Si alguien necesita entender algo importante, lo último que quiero es que el tono compita con la información.”

Le preguntamos dónde está para ella la diferencia entre sonar cercana y sonar informal.

Su respuesta fue sencilla: en la intención de la relación.

No siempre necesitamos que alguien nos caiga bien. A veces necesitamos que nos explique algo con claridad, que respete nuestro tiempo y que no nos haga sentir pequeñas por no saber.

Cercanía no es informalidad

SONAR INFORMAL

  • usar expresiones coloquiales porque sí;
  • imitar cómo habla el público;
  • introducir humor en cualquier momento;
  • reducir precisión para sonar “más fácil”;
  • fingir una intimidad que no existe.

CREAR CERCANÍA

  • explicar lo importante primero;
  • usar palabras que la persona pueda reconocer;
  • decir qué va a pasar después;
  • evitar hacer sentir torpe a quien pregunta;
  • conservar rigor sin esconderse detrás de él.

Hablar como una persona no significa hablar como si fuéramos amigas

La cercanía no depende de sonar simpática.

Depende de diseñar una relación donde alguien pueda comprender, confiar y saber qué hacer después.

Ahí el lenguaje deja de ser una cuestión de estilo y se convierte en una decisión de diseño.