síndrome de burnout

El síndrome de burnout no es ninguna patología asociada a tomar cierta bebida energética. De hecho, de energía, nada. Porque la sensación no es de euforia, ¡es de estar quemado/a!

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Síndrome de burnout: qué es y cómo evitarlo

El síndrome de burnout no es ninguna patología asociada a tomar en exceso cierta bebida energética. De hecho, de dar energía... nada. La sensación que se experimenta al sufrirlo no es de euforia precisamente, sino de estar quemado/a.

Trabajes o no en el mundo del diseño, el marketing o la publicidad, seguro que alguna vez te has sentido así. No dejes que el fuego arrase con todo. ¡Es hora de tomar decisiones!

El síndrome de burnout: qué es

Traducido al román paladino, el síndrome del burnout sería equivalente al “síndrome del quemado”. Según la psicología, se trata de un trastorno que afecta a más personas de las que pensamos.

Principalmente, el origen de esta desregulación emocional, la cual provoca falta de energía, agotamiento físico, frustración, desgaste mental y mal humor, lo encontramos en trabajadores que se vieron sobrepasados por su situación laboral. En ellos, comenzaron a ser habituales los episodios largos de estrés, depresión y ansiedad.

El origen del síndrome del quemado

Este comportamiento alterado es común en personas activas laboralmente y que llevan mucho tiempo desempeñando un mismo cargo o mismas actividades. Fue descrito como trastorno psicológico en 1969, tras encontrar similitudes en los comportamientos de algunos agentes de policía, que sufrían los síntomas típicos del trastorno: una agonía personal por el propio estrés laboral.

El fuego inicial del entusiasmo, la dedicación y el compromiso con la ley y el deber de servir a la ciudadanía se había quemado tras muchos años de servicio y había dejado atrás brasas humeantes de agotamiento, cinismo e ineficacia.

10 Señales del síndrome de burnout

Sin duda, una de las primeras señales del síndrome de burnout te la da la propia autoestima. La desilusión y la desgana empiezan a ocupar gran arte de la jornada laboral, acompañadas por una sensación de rechazo al propio desempeño de las obligaciones o de una crítica feroz tanto a la labor a desempeñar como al trabajo de los compañeros. Igualmente, otras muy claras son estas:

  • Sensación de que lo que haces no sirve de nada.
  • No hay motivación para volver cada día al trabajo.
  • Has perdido las ganas de seguir aportando ideas o innovando.
  • Empiezas a tener problemas de sueño.
  • Tu humor no es demasiado bueno en tu día a día.
  • Al llegar el domingo, comienzas a agonizar pensando en el lunes.
  • Te frustras al pensar que has alcanzado un tope que ya no sobrepasarás.
  • Te has vuelto terriblemente impaciente.
  • Cualquier complicación se te hace un mundo y te irrita el doble.
  • Tu productividad no es la misma de antes.

Si te sientes identificado/a en la mayoría de puntos… ¡Enhorabuena! Estás más quemado/a el guante de un bombero. ¡Pero tiene solución!

Cómo evitar el síndrome de burnout

Si notas que este trastorno comienza a dar los primeros coletazos, es momento de trabajar en la contención, antes de que acabe derivando en algo más serio y prolongado. ¡Es normal sentirse quemado/a! Porque son muchos los factores que provocan este estado del ánimo, lo ideal es reflexionar sobre las posibles causas que te han llevado hasta aquí.

Dado que tiene su origen en la situación laboral que estás viviendo, lo más recomendable es que:

  • Pongas un límite a la situación, o acabará por desbordarte. Tú sabes cuál es tu máximo de aguante. ¡No lo fuerces! Recuerda hasta dónde de llegan tus responsabilidades, no cargues más peso en tus hombros del que realmente debes llevar. Y si necesitas ayuda, ¡avisa!
  • Verbalices lo que te está pasando, ya que es una gran ayuda. De este modo, tanto compañeros como superiores sabrán lo que está ocurriendo y podrán echarte una mano. Y si necesitas más recursos para desarrollar tu trabajo y no pueden ofrecértelos, piensa que tú solo/a no puedes suplir esas carencias. Deja de parchear la máquina o acabará por explotarte en la cara.
  • Trates de desconectar lo máximo posible si estás pasando por una racha mala. Los fines de semana son una gran vía de escape. Es momento de salir fuera de casa. Viaja, sal a caminar y despéjate, disfruta de tu gente, disfruta de alguna una afición que hubieras aparcado por falta de tiempo o desgana… ¡Rompe con la rutina o todas las semanas te parecerán iguales!
  • Cuentes con la ayuda de un profesional. Un dentista te ayuda a tener higiene dental. Un psicólogo te ayuda a tener salud mental.
  • Consideres si es momento de cambiar de aires. ¿Tu cuerpo te dice que hasta aquí has llegado? Es posible que tu tiempo en ese trabajo haya terminado. ¡Embárcate en uno nuevo que te ilusione! El cambio no es malo, por mucho que nos hayan vendido la estabilidad como el mejor de los regalos. ¡Para muchas personas es una soga al cuello!

Como dijo el conocido escritor de El gran Gatsby, Francis Scott Key Fitzgerald: “La vitalidad se revela no solamente en la capacidad de persistir, sino en la de volver a empezar”.