sobreexposición en redes sociales

¿Realmente hay que mostrarlo todo en redes sociales? ¿Se consigue un mejor branding haciendo publicaciones constantemente? La sobreexposición en Social Media (oversharing en inglés) es un fenómeno más frecuente de lo que pensamos.  Hoy, analizamos …

Social Media

La sobreexposición en redes sociales

¿Realmente hay que mostrarlo todo en redes sociales? ¿Se consigue un mejor branding haciendo publicaciones constantemente? La sobreexposición en Social Media (oversharing en inglés) es un fenómeno más frecuente de lo que pensamos.  Hoy, analizamos los pros y los contras.

El posible origen de la sobreexposición virtual

Sin duda, la aparición de las RR.SS. ha contribuido a que la población se pase el día lanzando, al mundo virtual y minuto a minuto, todas sus opiniones, gustos y acciones del día. Esta participación popular antes se reducía a los comentarios en foros o a los grupos temáticos que inundaban aquella era lejana e inocente del Internet 1.0.

Pero el Social Media evolucionó y, tras comprobarse el éxito y la gran utilidad de las mismas no solo a nivel informativo, sino también a nivel comercial y político, nacieron aquellas que permitían la retransmisión en directo o la subida de pequeños fragmentos de vídeo con fecha de caducidad. Ello provocó que proliferara el hábito de estar exponiendo tanto nuestra imagen como toda clase de hechos personales y, a la vez, delicados. Y no solo a nivel usuario, sino también a nivel empresarial.

Si bien es cierto que, a día de hoy, estar en redes sociales es una forma más de dar presencia a una empresa o servicio, ofreciendo contacto directo con clientes potenciales y creando imagen de marca, el abuso de las mismas puede acarrear el efecto contrario: el rechazo total a este tipo de comunicaciones y la desvinculación del usuario al que anteriormente habíamos fidelizado.

Los riegos de la sobreexposición en redes sociales

¿Es positivo estar compartiendo todo de forma constante? ¿Es un sinónimo de transparencia… o de spam cansino?

El uso abusivo de las redes sociales conlleva este tipo de riesgos:

  • Aburrir a nuestra audiencia. Está muy bien ser espontáneo y retransmitir algunos momentos relevantes de nuestra vida o de nuestro trabajo. Pero estar enganchado a las publicaciones, contando cosas que no son tan especiales como creemos, no hace más que provocar el desgaste de nuestros seguidores. Si vas a ofrecer algún elemento comunicativo interesante, hazlo. Si solo vas a retransmitir tu día a día, que tiene poco o nada de especial en comparación con el resto de mortales, por favor, ahórrate la actualización. Todo el mundo ha desayunado alguna vez tortitas con nata en alguna cafetería moderna o ha ido a IFEMA a conseguir artículos de promocionales de regalo en alguna feria.
  • Regalar, sin darnos cuenta, información personal/empresarial sensible: cuidado con las stories en la sala de reuniones de tu trabajo con algún cartel de fondo. Presta atención a las imágenes que subes de tu propio domicilio mientras cuentas lo bien que teletrabajas… Toda esta información no es solo big data sobre tus compras, tus gustos, tu credo, tu ideología o tu (aparentemente) maravilloso nivel de vida por encima de la media... Es un verdadero premio para los criminales que pululan en las redes, los cuales aprovecharán cualquier descuido para estafar y chantajear gracias a los datos publicados, que pasan a ser de dominio público. También es probable que estés incumpliendo, sin saberlo, alguna infracción por el hecho de estar mostrando imágenes o datos que no deberías estar aireando. ¿Te has parado a pensar toda la información valiosa que puedes estar filtrando sobre tu negocio a tu competencia simplemente por andar fardando para obtener muchos likes?

Medir bien la cantidad de publicaciones y elegir lo más relevante para tu audiencia, tendiendo muy presente la fragilidad de la privacidad, es una tarea sobre la que deberíamos reflexionar todos para no pecar de sobreexposición. Como dice el refrán: “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”.