No, convertir cualquier cosa en un videojuego no es gamificación. Si quieres saber qué es realmente y qué aplicaciones tiene, ¡entérate en este post!

Creatividad, Marketing, Social Media

Gamificación: origen y aplicaciones

¿Te gustaría saber qué es eso de la gamificación y por qué todo el mundo la está usando en sus estrategias de marketing? ¡Hoy es tu día de suerte! Nosotras te lo explicamos.

Gamificación: la llegada del boom

La gamificación (o ludificación) no es un concepto tan nuevo como piensas. Ya desde el año 2010, las búsquedas relacionadas con esta palabra se fueron incrementando hasta nuestros días. Ahora, vivimos el boom de la demanda de productos relacionados con este término, ya que se ha demostrado que ayudan a crear engagement y, además, ofrecen un alto porcentaje de interacción con el usuario.

Los padres de la gamificación

Gamification, el término original en inglés que hemos acabado castellanizando, es una denominación producto del acuerdo de tres de sus fundadores, los cuales acabaron acuñando esa palabra durante el desarrollo de la idea y de sus aplicaciones. Los padres de la criaturita más mencionada actualmente en el mundo del marketing (a parte de la manida disrupción, por cierto) son estos:

  • Kevin Webach. Es uno de los primeros académicos en investigar acerca de la gamificación y en desarrollar información relevante sobre el concepto.
  • Gabe Zichermann. Veterano de la industria de los videojuegos que vio potencial en la gamification y empezó a darle una mayor difusión hacia el marketing. De hecho, creó uno de los primeros eventos sobre este tema.
  • Rajat Paharia. Prácticamente fue el primero en relacionar gamificación y marketing, orientando su uso con fines comerciales y educativos. Creó Bunchball, una de las primeras empresas que tuvo una aplicación de gamificación en sistemas empresariales y en CRM.

¿Qué es la gamificación?

En su forma abreviada, la gamificación es el proceso por el cual se toma un elemento de un juego para ponerlo en un contexto que no lo es. ¿Con qué propósitos? Pues, principalmente, dos:

  • Generar entretenimiento y diversión en una experiencia que, a priori, no es lúdica.
  • Conseguir engagement, para que la persona realice una acción que, en otra circunstancia, no habría realizado.

La gamificación y sus aplicaciones

La gamificiación fue un término creado y acuñado para ser utilizado eminentemente en marketing y publicidad ya que, a través de él, se persigue un objetivo concreto que afecte directamente a las ventas de un producto o servicio y, también, es ideal para aumentar el reconocimiento de marca.

Igualmente, gracias a la irrupción de la gamificación y sus excelentes resultados, es posible utilizarla más allá de los fines publicitarios o comerciales. También se aplica en:

  • Recursos Humanos
  • Educación
  • Sanidad
  • Coaching

¿De que está compuesta la gamificación?

Aunque pueda parecer un concepto demasiado ligado a lo lúdico y lo desenfadado, realmente la gamificación es el resultado un estudio profundo del qué y del cómo. La creatividad está muy ligada, pero no debemos olvidar sus otros componentes:

  • El game thinking (o pensamiento lúdico) está relacionado con las ciencias que estudian el comportamiento humano (como psicología, o antropología), en relación a las experiencias lúdicas.
  • El Game design proceso específico para diseñar juegos, que incluye el método para crear las mecánicas y reglas que dictaminan cómo se juega.

Si quieres implementar la gamificación en tu próxima acción o estrategia, conoce los elementos que debe contener o sí o sí:

  • Un premio u objetivo que beneficie o sea atractivo para el usuario/jugador (un descuento en una compra, un vale, un regalo, puntos canjeables, etc.).
  • Un reto competitivo. Añadir niveles, metas y beneficios extra desbloqueables, rankings de puntos…  Todo ello es necesario para que el usuario se “pique”, se implique y realice la acción que se le solicita (incluso más de una vez, de manera continuada).
  • Reconocimiento social. En mayor o menor medida, cada jugador es relevante y debe dársele valor o bien haciendo público su logro o bien agradeciéndole, de manera retadora, su participación, para que trate de superar la meta lograda.

Y ahora que ya te has enterado un poco de qué va todo, te aclaramos: no, convertir cualquier cosa en un videojuego no es gamificación. Pero ojo, si lo haces, a lo mejor es que te has estado equivocando de profesión todo este tiempo…