8 consejos para cuidar la redacción de contenidos

La redacción de contenidos no es la misma que la de hace veinte años.  Al igual que tú, que andabas todavía con hombreras y exceso de gomina, la escritura orientada al marketing estaba enfocada en la pura venta. A día de hoy, las cosas han cambiad …

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8 consejos para cuidar la redacción de contenidos

La redacción de contenidos no es la misma que la de hace veinte años.  Al igual que tú, que andabas todavía con hombreras y exceso de gomina, la escritura orientada al marketing estaba enfocada en la pura venta. A día de hoy, las cosas han cambiado bastante. Si ya no usas una Olivetti para teclear, ¿por qué sigues usando la misma táctica viejuna para escribir?

¿Qué engloba la redacción de contenidos?

La redacción de contenidos engloba a todos los textos que se escriben orientados al marketing, tanto online como offline, y tiene como objetivo el abarcar todas las fases del embudo de conversión, logrando el reconocimiento de marca, la consideración, la venta y, por último, la fidelización del usuario.

Redacción de contenidos: una mirada al pasado

Antes de que existiera la Red de Redes, los textos orientados al marketing y la publicidad se basaban en narrar las bondades de las empresas y marcas. Era una redacción de contenidos ombligocentrista. ¿Quién no se acuerda del "Busque, compare y, si encuentra algo mejor, cómprelo"?

El cambio radical llegó con la irrupción de Internet. La digitalización obligó a las empresas de comunicación a ponerse las pilas, a sacudirse el polvo del pasado y a adaptarse a máxima velocidad a esta nueva ventana al mundo. El aprendizaje fue a marchas forzadas, a base de ensayo-error pero, gracias a todo ello, se alcanzó una libertad creativa que rompió con el encorsetado estilo de redacción de finales del siglo XX.

La redacción de contenidos en la era digital

La primera etapa de la World Wide Web aún arrastraba esos aires de redacción clásica de los medios de comunicación y contenidos publicitarios con claims y textos puramente comerciales. Debido a que el e-commerce estaba aún por desarrollar, la publicidad en banners y ventanas automáticas, que se nos abrían en las narices con mil colores estridentes, era escueta, directa y tremendamente agresiva. Gracias a esta detestable costumbre, hoy no sabemos vivir sin un bloqueador de pop ups y sin la carpeta de spam.

Al llegar la era 2.0, la inmediatez y la participación activa del usuario rompieron el molde y obligaron a las empresas a plasmar en sus textos creativos un nuevo aire fresco, que fuera mucho más en consonancia con la revolución tecnológica que comenzamos a vivir gracias a la proliferación de dispositivos inteligentes. Estos contenidos ahora estaban enfocados en los usuarios, buscando la afinidad con la marca y el producto. Y desde que todo el mundo empezó a fiarse de las reseñas y los comentarios de otros, se hizo indispensable que las empresas mostraran su lado más humano y fueran transparentes con su filosofía y su manera de hacer las cosas.

A parte de todo esto, el usted paso a ser el tú y dejó de tratarse al cliente como una persona indefinida, perteneciente a una masa sin rostro, que no sabía de nada y no tenía criterio propio. Y es que, a día de hoy, el consumidor está sobreinformado y puede llegar a ser experto en diversos temas.

¿Y en qué se basa la redacción de contenidos en la actualidad? En atacar el sentimiento, provocar la vinculación emocional, plasmar sensaciones, mostrar el reflejo de un modo de vida y una filosofía para hacer que su público objetivo se vea identificado.  En resumen: el estilo de hoy es clientecentrista.

8 consejos para mejorar la redacción de contenidos

Teniendo en cuenta todo lo anterior, antes de sentarte a escribir, ten en cuenta estios tips:

  1. Crea un calendario. Párate a pensar dos cosas antes de teclear como si no hubiera un mañana: qué quieres transmitir y dónde lo vas a publicar. No es lo mismo un copy para Instagram que un post en tu blog. El tono, la longitud y el contenido de una red social no tiene nada que ver con el contenido para una web.
  2. Haz una lista de objetivos. Agrúpalos según el tramo del funnel para el que haya sido ideado. Así, tendrás una visión panorámica de lo que tienes que escribir y con qué finalidad. Lo ideal es que todos los objetivos abarquen cada paso del embudo, para que no quede cojo.
  3. Elige un contenido útil, atrayente, original, que provoque alguna emoción o que haga que el lector empatice. Piensa qué te gustaría leer a ti y cómo, teniendo en cuenta lo que pretendes contar sobre tu marca o servicio, y tendrás gran parte del trabajo hecho.
  4. Determina dónde se va a publicar ese contenido. La largura de un post es inversamente proporcional al tamaño del texto de una sección de tu web. Y si hablamos de redes sociales, hay que tener presente que no es lo mismo escribir en Twitter, una gran sala en la que uno se expone y puede ser apedreado durante horas, que Facebook, ese lugar que es como el salón de tu casa: un sitio cómodo por el que solo pasa gente a la que has abierto la puerta.
  5. Decide el tono. Es importante que sepas a quién vas a dirigirte. ¿A que no hablarías de la misma forma a alguien nacido en el 2000 que a alguien que creció con los Chiripitifláuticos? Pues eso: OK, boomer!
  6. La estructura es importante. Sobre todo si escribes el contenido de un artículo. Como intuirás, nadie lee. Están proliferando las empresas de comida a domicilio porque nadie tiene tiempo de vivir. De modo que, para ayudar a que tus lectores se queden algo de la lectura transversal que van a hacer de tu contenido, organices la información con una introducción, lugar en el que debes exponer la idea principal, el desarrollo, momento para añadir información complementaria, y un remate, resumiendo en un par de frases el contenido de todo el texto. Para una mejor lectura, se recomienda escribir frases cortas y párrafos breves.
  7. Cuida los títulos y subtítulos. Son importantísimos para seguir atrayendo al lector hasta el punto y final.
  8. Utiliza keywords para mejorar el posicionamiento SEO. No nos engañemos, todos queremos que nuestros textos sean leídos personas de fuera de nuestro círculo laboral y personal, ¿verdad? Pues eso se consigue colocando estratégicamente palabras clave, tanto en los encabezados (H1, H2, H3…) como en el texto corrido, que ayuden a posicionar los conceptos clave en el buscador de Google. Igualmente, pasar el link por Whastapp a todos tus contactos sin miedo a perder amigos es siempre un riesgo emocionante…

Como habrás comprobado, la redacción de contenidos siempre debe estar alineada con tu estrategia de branding y de marketing. Es decir: ¡actualízate o muere!

Nota: Ninguna máquina de escribir fue maltratada durante la redacción de este artículo.